Etiquetas * El porqué de este Blog

Te ponen tantas etiquetas en la vida que al final de cuentas no sabes ni quién eres.

Siempre me gustó escribir, y en el colegio me decían que tenía talento. De las ganas de ser escritora, terminé siendo periodista. Entré inspirada a la universidad y salí sin una sola letra en el alma. El formato de noticia (escribir qué, cuándo, cómo, dónde y porqué en el primer párrafo) acabó con mi imaginación por un buen tiempo, y aunque siempre añoraba los tiempos en los que me levantaba afanada a escribir páginas completas que me dictaba la mente, eché mil culpas al mundo externo y me resigné a no hacerlo. Más adelante viajando descubrí el poder del yoga. Me calmaba y me centraba. Como no tenía mi vocación tan clara, y como mi carácter es fuerte, el yoga me “domó” (literalmente) y empezó a pulir muchas áreas de mi vida y unas tantas etiquetas con las que nunca viví contenta. Entonces me dije: por este lado va la cosa… En Colombia en ese entonces el yoga no era muy popular. Las clases que tanto disfruté en la China, no existían por estos lados. Yo ya sabía que el yoga jugaría un papel determinante en mi vida, aunque no tenía un proyecto claro. Entonces salí del último semestre de la universidad y me fui al día siguiente a hacer una certificación para ser profesora de yoga. La terminé y a los 15 días ya había abierto una escuela de yoga. Tenía solamente 23 años y pensé: “Ya está. Esta es mi vida”. Fue algo mágico porque las personas empezaron a llegar muy rápidamente y confiaban en mi y en mis enseñanzas a pesar de lo joven que estaba. Ser profesor es un sueño que casi todos tenemos en algún momento de la infancia. Yo algún día muy lejano me había visualizado como profesora, pero de Español. Quería corregir exámenes con lapicero rojo y escribir notas cariñosas a los alumnos que aprobaban. Esta vida entonces se me parecía un poco a mis sueños. Uno se acomoda fácilmente. Soy una persona disciplinada y tenaz y generalmente me sostengo en mis decisiones por largo rato.  Por allá en el fondo sabía que no todo podía estar perfecto, porque la voz de mi alma seguía en silencio, pero como siempre, había mil explicaciones y todas venían del mundo de afuera.

Luego de una segunda certificación de yoga, donde incluso volví a la China en busca de mis épocas felices  (me entretuve, estuvo lindo, pero esas épocas ya no estaban), me metí de pies y manos en el tema de la alimentación sana. Me volví vegetariana super estricta, me leí todos los libros de nutrición sana que encontré y un tiempo después de regresar, implementé clases de cocina en mi casa y luego en la escuela de yoga. Otra parte de mi alma estaba resucitando porque desde siempre me había gustado cocinar por algo que me viene en las venas por mis dos apellidos. Cuando era niña cocinaba mazapanes y galletas con las amigas, y después me aprendí a hacer sopas, ensaladas y preparaciones increíblemente hermosas y sanas. Aunque igualmente me siguió gustando darme licencias de vez en cuando porque descubrí que así es más rica la vida, y que si tomaba la alimentación como una religión pronto me enfermaría, alejaría a muchas personas más interesadas en vivir en el mundo “real”, y me quedaría difícil vivir en pareja y educar a mis hijos en la cultura colombiana. 

2017:  han pasado muchos años y buenos ratos de yoga, mucho yoga; libros (menos desde que soy mamá) y cocina, cursos, clases, ensayos… La rutina a ratos me agobia y definitivamente la voz de mi alma ha vuelto a hablarme. Esta vez estaba de viaje en Chile cuando me llegó un mensaje clarísimo, imposible de ignorar. ES HORA DE HACER UN CAMBIO. Me pasé muchas caminadas pensando. Salirme de la zona de confort es difícil. Soltar me cuesta un mundo. Entonces consulté con las personas a quienes quiero y admiro. Le pedí a la vida que me mandara señales y finalmente me han regalado la certeza de que es el momento para construir un sueño: unir las tres pasiones de mi vida. Suena como el regreso al origen porque increíblemente mi trabajo de grado de la universidad se llamaba : yoga, cocina y libros. Pero en ese entonces era solo un título lindo. No sabía de qué escribir, ni me salía fluidamente más de un párrafo.

Pero hoy estoy llena de temas, me levanto con historias en la cabeza que me urge contar. Quiero compartirlas con los alumnos en las clases de yoga, pero siento que no es suficiente. Así que me dedicaré a escribir de yoga y de cocina y de mi  #otroyoga que es todo lo que pasa en la vida fuera del mat, cuando aplicamos las herramientas que nos regala la práctica para ser sencillamente, más felices.

Deseo que con eso muchas personas puedan beneficiarse, aprender, inspirarse o si no, por lo menos, divertirse. Mientras tanto seré un alma feliz que se reencontró por fin con su propósito.@yogalalma

Adicción: soltar para ser libres

Más allá de las adicciones más conocidas, existen otras aparentemente “buenas” o  “aceptadas”,  que llegan a ser tan incapacitantes como la más peligrosa de las obsesiones. La fijación por la belleza, la comida, el ejercicio o la tecnología puede alterar tanto la vida de un ser humano como la de un adicto.

A menudo creemos que nos sanamos, cuando en realidad dejamos una adicción para engancharnos en otra. En mi modo de ver, solo sanamos cuando nos atrevemos a mirar el vacío doloroso que hemos estado tratando de tapar, cuando lo llenamos con amor propio y cuando finalmente miramos de frente al monstruo autodestructivo para aceptar que nadie puede dañarnos tanto como nosotros mismos.

¿Y entonces? Propongo dejar de huir y sin tanto miedo, empezar a trabajar para ser finalmente y para siempre libres. Libres de nosotros mismos!

En el link, podrás ir directamente al episodio No 21 de Abierta Mente.

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El terrible error de “pobrecitiar” a los demás

Todos tenemos momentos duros en nuestra historia personal, algunos más que otros. Durante estos tránsitos necesitamos “muletas” que nos ayuden a caminar a través del dolor para luego, si estamos de suerte, recuperar el rumbo de la vida. Sin embargo muchos se identifican tanto con sus “muletas”, con su dolor, que no logran deshacerse de él, a pesar de haberlo superado. Estas personas se vuelven adictas a la lástima, la necesitan para sentirse importantes, validados y amados. Por otro lado, los demás se acostumbran al acento lastimero: “pobrecito” se convierte en la manera como disculpamos a los demás. En este capítulo les comparto porque el acento lastimero es una herencia inconsciente pero también un error.

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¿De dónde salen las ideas?

En este episodio de Abierta Mente quiero motivarte a encontrar tu creador innato. Que recuerdes toda la imaginación que llegó contigo al mundo y que fue apagándose con el tiempo, con la rutina, con la vergüenza y el miedo de no ser aceptado o mínimamente “gustado”. Ahora más que nunca, cuando hacemos las cosas para gustar y ganar aprobación (a manera de “likes”), debemos recordar el sencillo placer de hacer lo que amamos, sin más razón que nuestra propia felicidad y realización.

En el enlace al final encontrarás el programa completo con herramientas que podrán ayudarte a re conectar con ese mundo infinito de ideas que existen en tu interior.

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Equilibrio, consciencia y consistencia: una invitación a la sostenibilidad.

Como se ve tu casa, habla mucho de ti. ¿Está en orden? ¿Limpia? ¿La cuidas y la mantienes bien? El ser humano que ha sanado y ha descubierto su valor, refleja en su vida lo que lleva por dentro. Limpieza, orden y belleza, o caos y destrucción. Y no hablo de tu casa, la de las cuatro paredes. Hablo del mundo y de todo cuanto tienes a tu alrededor. ¿Lo cuidas de manera consciente? ¿Lo haces de manera consistente? ¿O estás convencido de que esto es responsabilidad de “alguien” más?

En el episodio de hoy, te hablaré más de esto desde una mirada equilibrada, tranquila y feliz. Desde la esperanza de que puede hacerse sin obligar ni pretender convencer a nadie, más bien invitando a inspirar desde tu propia vida.

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El fantasma del medio día

Hola!! Empezamos el año con toda… algunos ya retomando su rutina y otros queriendo hacer cambios porque los días de descanso les trajeron claridad.

Este tema del podcast de hoy, salió de la sugerencia de una oyente que está viviendo el famoso síndrome del nido vacío, cuando los hijos se van de la casa y los esposos se quedan sin qué hacer ni tienen temas en comun con los que volver a reencontrarse.

Días después, leí una columna en el periódico que hablaba del temido Fantasma del medio día, esa época en la que se cumplen todos los requerimientos “sociales” y del deber ser y de repente descubrimos que no sabemos a dónde ir en busca de algo más verdadero.

Construí entonces este episodio basada también en todas las épocas de transición que vivimos, en las que nos quedamos con una oportunidad única de encontrarnos y de llegar a diseñar una vida más auténtica, menos para los demás, más para nosotros mismos.

Por aquí va el audio completo. Que lo disfrutes!

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Llenar de significado el fin de 2018

 

Estamos a 10 días de cerrar un año. Probablemente no hemos tenido tiempo para pensar más allá de las fiestas de diciembre, el cierre laboral y los regalos de navidad. No podemos olvidar sin embargo que cerrar el ciclo también es importante. Y no necesariamente porque el año haya sido bueno o malo, sino porque al revisar y permitirnos evaluar lo que fue, lo que quedó pendiente y lo que definitivamente finalizó durante estos 365 días, naturalmente hacemos espacio para recibir el año que llega.

El 21 de diciembre es el día del Solsticio de Invierno. El día en el que el sol está más lejos desde nuestro punto de vista. Simbólicamente es el día más frío del año, que nos invita a sembrar la semilla que queremos que dé fruto en el solsticio de verano del año entrante. Como en la naturaleza, es posible que muchos de nuestros sueños y metas estén “dormidos” a la espera del fin de la temporada de fiestas y las distracciones, pero no podemos olvidarlos, y menos aún pensar que se van a dar por si solos.  Así como una empresa organiza sus presupuestos y proyectos con buena antelación, te invito a que te tomes estos días que nos restan del año para soñar con ambición y sin miedo lo que esperas para ti en todas las áreas de tu vida.

En este episodio del Podcast te comparto todas las ideas que funcionan para mí y mi plan para este día.

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¿Podemos hablar de libertad?

No existe libertad sin responsabilidad. Cuando niños repetimos a menudo que ¨queríamos ser libres para hacer lo que nos diera la gana”. Sin embargo crecemos y nos damos cuenta de todo lo que implica esa añorada libertad.

Al ser dueños de nuestro destino, automáticamente nos convertimos en dueños de las consecuencias de todo lo que escogemos para nosotros y de la manera como decidimos actuar.

Así pues, es un poco infantil quejarnos de lo que nos pasa, cuando muchas veces obedece a la consecuencia lógica de lo que en nuestro inmenso privilegio de ser libres, elegimos hacer, estudiar, comer, hablar y hasta pensar.

Si bien la responsabilidad es el límite natural de ser libres, muchas veces nos perdemos del gran privilegio de escoger la vida que queremos por miedo. Y esta si que es una tontería pues es un límite autoimpuesto e innecesario.

La próxima vez que te preguntes ¿qué pensarán de mí?, cambia la pregunta por ¿Qué es lo peor que podría pasarme? Y si esto incluye decepcionar a unos cuantos en nombre de tu realización personal, hazlo. Eso sí, recuerda, que todo cuanto se desprenda de esa decisión, es únicamente tuyo.

La libertad es un concepto refinado y especial y corre en una línea delgada entre lo que yo soy y sueño y lo que son y sueñan los demás.

Sé que muchas veces criticamos a los adolescentes por su falta de límites, pero he visto muchos adultos que son bien parecidos en su actuar!

Los invito a oír el podcast ¿Podemos hablar de libertad? Y que me compartan sus conclusiones al respecto.

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