Etiquetas * El porqué de este Blog

Te ponen tantas etiquetas en la vida que al final de cuentas no sabes ni quién eres.

Siempre me gustó escribir, y en el colegio me decían que tenía talento. De las ganas de ser escritora, terminé siendo periodista. Entré inspirada a la universidad y salí sin una sola letra en el alma. El formato de noticia (escribir qué, cuándo, cómo, dónde y porqué en el primer párrafo) acabó con mi imaginación por un buen tiempo, y aunque siempre añoraba los tiempos en los que me levantaba afanada a escribir páginas completas que me dictaba la mente, eché mil culpas al mundo externo y me resigné a no hacerlo. Más adelante viajando descubrí el poder del yoga. Me calmaba y me centraba. Como no tenía mi vocación tan clara, y como mi carácter es fuerte, el yoga me “domó” (literalmente) y empezó a pulir muchas áreas de mi vida y unas tantas etiquetas con las que nunca viví contenta. Entonces me dije: por este lado va la cosa… En Colombia en ese entonces el yoga no era muy popular. Las clases que tanto disfruté en la China, no existían por estos lados. Yo ya sabía que el yoga jugaría un papel determinante en mi vida, aunque no tenía un proyecto claro. Entonces salí del último semestre de la universidad y me fui al día siguiente a hacer una certificación para ser profesora de yoga. La terminé y a los 15 días ya había abierto una escuela de yoga. Tenía solamente 23 años y pensé: “Ya está. Esta es mi vida”. Fue algo mágico porque las personas empezaron a llegar muy rápidamente y confiaban en mi y en mis enseñanzas a pesar de lo joven que estaba. Ser profesor es un sueño que casi todos tenemos en algún momento de la infancia. Yo algún día muy lejano me había visualizado como profesora, pero de Español. Quería corregir exámenes con lapicero rojo y escribir notas cariñosas a los alumnos que aprobaban. Esta vida entonces se me parecía un poco a mis sueños. Uno se acomoda fácilmente. Soy una persona disciplinada y tenaz y generalmente me sostengo en mis decisiones por largo rato.  Por allá en el fondo sabía que no todo podía estar perfecto, porque la voz de mi alma seguía en silencio, pero como siempre, había mil explicaciones y todas venían del mundo de afuera.

Luego de una segunda certificación de yoga, donde incluso volví a la China en busca de mis épocas felices  (me entretuve, estuvo lindo, pero esas épocas ya no estaban), me metí de pies y manos en el tema de la alimentación sana. Me volví vegetariana super estricta, me leí todos los libros de nutrición sana que encontré y un tiempo después de regresar, implementé clases de cocina en mi casa y luego en la escuela de yoga. Otra parte de mi alma estaba resucitando porque desde siempre me había gustado cocinar por algo que me viene en las venas por mis dos apellidos. Cuando era niña cocinaba mazapanes y galletas con las amigas, y después me aprendí a hacer sopas, ensaladas y preparaciones increíblemente hermosas y sanas. Aunque igualmente me siguió gustando darme licencias de vez en cuando porque descubrí que así es más rica la vida, y que si tomaba la alimentación como una religión pronto me enfermaría, alejaría a muchas personas más interesadas en vivir en el mundo “real”, y me quedaría difícil vivir en pareja y educar a mis hijos en la cultura colombiana. 

2017:  han pasado muchos años y buenos ratos de yoga, mucho yoga; libros (menos desde que soy mamá) y cocina, cursos, clases, ensayos… La rutina a ratos me agobia y definitivamente la voz de mi alma ha vuelto a hablarme. Esta vez estaba de viaje en Chile cuando me llegó un mensaje clarísimo, imposible de ignorar. ES HORA DE HACER UN CAMBIO. Me pasé muchas caminadas pensando. Salirme de la zona de confort es difícil. Soltar me cuesta un mundo. Entonces consulté con las personas a quienes quiero y admiro. Le pedí a la vida que me mandara señales y finalmente me han regalado la certeza de que es el momento para construir un sueño: unir las tres pasiones de mi vida. Suena como el regreso al origen porque increíblemente mi trabajo de grado de la universidad se llamaba : yoga, cocina y libros. Pero en ese entonces era solo un título lindo. No sabía de qué escribir, ni me salía fluidamente más de un párrafo.

Pero hoy estoy llena de temas, me levanto con historias en la cabeza que me urge contar. Quiero compartirlas con los alumnos en las clases de yoga, pero siento que no es suficiente. Así que me dedicaré a escribir de yoga y de cocina y de mi  #otroyoga que es todo lo que pasa en la vida fuera del mat, cuando aplicamos las herramientas que nos regala la práctica para ser sencillamente, más felices.

Deseo que con eso muchas personas puedan beneficiarse, aprender, inspirarse o si no, por lo menos, divertirse. Mientras tanto seré un alma feliz que se reencontró por fin con su propósito.@yogalalma

El paquete completo

 

Cada nueva etapa, edad, estado civil y momento de la vida llega con un paquete completo. Casi siempre abrazamos con alegría la parte próspera, la luna de miel y el encanto de los primeros días. Pero luego caemos en la rutina y el tedio. En la queja y en la ilusión del cambio, creyendo que la felicidad perfecta siempre está más allá, en el próximo trabajo, la próxima relación, la próxima casa, la próxima década… nunca jamás aquí en el presente. Como dicen por ahí “el jardín del otro, siempre es más bonito. Obviamente lo que soñamos a futuro, siempre contrasta con la realidad, porque el futuro es una ilusión mental, mientras que la realidad se vive (o se padece) con los 5 sentidos. 

He entendido con el tiempo que la felicidad no es un regalo guardado y reservado para después y que vivirla depende de que podamos abrazar la situación presente, nuestra escenario actual, con sus luces y sus sombras, siempre en la búsqueda del equilibrio. 

Los dejo con mi programa de hoy “El paquete completo” para ustedes o para que lo recomienden a todos aquellos que se están perdiendo de su felicidad por mirar hacia afuera en busca de otros horizontes.

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Seres naturalmente felices. La entrevista con Antonio Jorge Larruy

Este episodio es un regalo. La primera entrevista de Abierta Mente, con Antonio Jorge Larruy, escritor, profesor y guía de meditación en su Espacio Interior en Barcelona. Llevo un buen rato inspirándome en su libro Vivir sin pensar, vivir en plenitud, para hacer ajustes prácticos que le han dado frescura, energía y felicidad a mi vida. Hace un par de meses, cuando el programa era apenas un sueño, le propuse hacer parte de un episodio y él aceptó. Así es como hoy, por una hora completa, Antonio Jorge comparte un pedazo de su larga experiencia en el mundo del crecimiento personal con nosotros.

De esta conversación salí en paz absoluta y espero que puedas sentir lo mismo. De todas las enseñanzas me queda especialmente su invitación a vivir con generosidad y entrega, el presente, sin guardar nada para un mañana que ni siquiera existe.

El audio completo puedes oírlo haciendo click en el siguiente enlace, y a continuación queda también la biografía completa de nuestro invitado.

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ANTONIO JORGE LARRUY

Siendo niño tuve la inmensa suerte de conocer a alguien extraordinario, que cambió para siempre el rumbo de mi vida. Ese alguien era Antonio Blay, con quien empecé un trabajo de autoconocimiento, a través de su verdad, su autenticidad, su pureza, y su extrema lucidez.

Más tarde, estuve aprendiendo con Jean Klein, y como otras fuentes de inspiración practiqué el budismo zen, las enseñanzas de Ramana Maharshi, Krishnamurti y Nisargadatta.

Muy pronto me interesé por volcar mi vida en lo que consideraba esencial, y rigurosamente realicé un trabajo interno hacia lo verdadero. Esto me motivó a fundar en Barcelona a Espacio Interior, en 1995, para compartir y acompañar a todos a aquellos que se unen a vivir una vida en plenitud, autenticidad y libertad.

Mi manera de enseñar y compartir empuja a una investigación clara y viva, centrada en potenciar la autenticidad de ser, mas allá de cualquier referencia religiosa o tradición.

Inspirados en el recorrido vivido, y en compañía de Teresa, le damos la apertura a Espacio Interior en Valencia para continuar haciendo un trabajo interior con las personas, dando un acompañamiento en sus vidas cotidianas cuando desean recordar su verdad, potenciar su lucidez en momentos de confusión, y alentarles en momentos de desánimo.

Soy autor de los libros “Espacio Interior: La aventura de ser uno mismo”, “Centramientos: Invitación a la autenticidad” y “Vivir sin pensar, vivir en plenitud: Respuestas del alma a las preguntas de la vida”.

Además del trabajo empresarial, también colaboro con diversos programas de radio como el Oficio de Vivir en Cataluña Radio, Vivir desde la esencia en Radio Andorra y Radio Este y Mas allá de la tierra en La Marina Radio.

Así mismo, imparto en diversos programas como el Máster de Desarrollo Personal y Liderazgo y Coaching Mayeutik del Instituto Borja Vilaseca,  Máster de Mindfullness del Instituto Gestal y el Máster de Consciencia y Ser, de la Fundación para el Desarrollo de la Consciencia.

 

Pedir disculpas por ser quien soy

Acerca del acento lastimero, la envidia y las malas energías.

Nuestro lugar presente solo tiene que ver con aquel camino que hemos recorrido. El nivel de claridad que hemos alcanzado, también. Cada persona hace lo mejor que puede con la información que tiene. Por eso es tan injusto e ingrato juzgar el camino de los demás, y aún más inútil sentirnos tristes por lo que los demás puedan opinar de nuestro propio camino.

El que hoy otra persona esté en el lugar en el que tu quisieras estar, tampoco agota los cupos del éxito. Tu también puedes estar ahí, y seguro lo estarás en su debido tiempo. Mientras tanto, enfoca tu energía en inspirarte en quienes admiras, no en sentir envidia. La mala energía es veneno para el alma. Entrenarse para alegrarse por las victorias de los demás, sin importar en qué punto del proceso estemos nosotros, también es importante y sobre todo, liberador.

Dicho sea todo esto, todos somos humanos en formación y saber que tenemos emociones nocivas, no nos hace malos, sino que nos confirma todo lo que nos falta por aprender. En mi capítulo de hoy de Abierta Mente, “Pedir disculpas por ser quien soy”, los invito a poner este tema sobre la mesa. Procesar estos temas de manera consciente, nos ayuda a liberarlos y con el tiempo, a resolverlos. Es un tema que siempre me ha inquietado y que me compartió alguien en un mensaje, contándome que le estaba trayendo mucho sufrimiento a su vida e impidiéndole disfrutar.

Ojalá podamos todos aprender a juzgar menos, a aceptar más.

Por aquí va el botón del audio completo del Podcast para este 1 de septiembre.

Y por aquí les dejo también una lectura espectacular que me compartieron en estos días!

Namaste

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ANALOGÍA TRIBU

Por: Juan Esteban Gómez.

Para establecer esta analogía, supongamos que estoy con una persona que no logra comprender la forma de actuar de otra ante un evento fortuito, como por ejemplo, la muerte de un hijo.

Esta persona tiene un hermano al cual recientemente se le murió su hijo, y este hermano ha reaccionado de una manera diferente a la mayoría de las personas. Lo ha tomado con gran calma, con gran paz, pareciera como si el amor por ese hijo no fuera lo suficientemente grande para que le generara esa reacción.

Por lo tanto, esta persona está desconcertada por esta forma de actuar, llegando al punto de sentir rabia, o de buscar medios para justificar esa reacción, tales como decir que seguro ese hijo ocasionaba muchos problemas, entonces fue una solución su muerte.

Entonces decido comenzar la analogía de la siguiente forma:

Supongamos que tu estas en la selva, y te encuentras en medio de una tribu que la conforman unos mil indios.

Esos indios nunca han tenido contacto con el mundo civilizado. Tienen sus propias costumbres y creencias.

Luego de convivir con ellos varios días, te das cuenta que realmente son muy diferentes a nosotros en muchos aspectos, pero que en otros, son muy similares, inclusive, mucho mejores en convivencia, colaboración, etc.

Pero ese día pasa un evento, que para ti es normal pero que para ellos era especial. Comenzó una tormenta muy fuerte cerca de la tribu, y todos comenzaron a estar muy nerviosos. Tú no entendías la razón de tanta inquietud.

De pronto comienza a tronar, y más nerviosos y ansiosos se ponen todos los indios. Comienzan a hablar entre ellos y deciden dirigirse a donde se encuentra el brujo, todos se inclinan ante él y le piden que pare esa tormenta.

En ese momento, se ve desde la tribu un rayo muy fuerte que cae en la cima de una montaña que está cerca. Todos se quedan por un momento quietos, silencio total, y al cabo de unos minutos, todos explotan, comienzan a llorar, a suplicarle al brujo que pare ese evento, que ellos son conscientes que se han equivocado, pero que lo remediarán.

Y en medio de toda esta situación estas tu, sin entender esta forma de actuar, y a la vez, están ellos viendo como tu estas pasivo ante este evento.

¿Por qué estas tu tan tranquilo?
“Porque yo sé que no está pasando nada raro, que solo es un evento natural.” ¿Y porque tu “sabes” eso?

“Porque lo aprendí en el colegio, y lo he visto en televisión, y personalmente. Simplemente es una condensación de energía en las nubes, que termina por generar un rayo que busca la tierra como descarga.”

Entonces estas convencido de que es un evento natural, y no la acción de un Dios que por una venganza está mandando un castigo.

“Totalmente convencido.”
¿Tu “sabes” que es así, o “crees” que es así?
“Se que es así.”
¿Por qué?
“Porque se ha demostrado, inclusive en laboratorios, realizando rayos artificiales.” O sea que “sabes” es porque está comprobado, ¿correcto?
“Así es.”
¿Entonces cual es la diferencia entre “saber” y “creer”?
“No sé.”

Es muy sencilla, “saber” es tener información que ha sido verificada, y que por medio de esa información verificada puedo obtener una resultado satisfactorio de una forma voluntaria, además, repetible cuantas veces lo desee. “Creer” es tener información sin verificar, por eso requiere tener “Fe”. Por medio de una creencia no puedes obtener un resultado satisfactorio de una forma voluntaria, y si por alguna razón logras el resultado satisfactorio, no sabes cómo volverlo a lograr con toda seguridad. En este principio se han basado todos los descubrimientos de la humanidad, realizando prueba y error de ciertos eventos, hasta lograr un resultado repetible. Entonces cuando una información puede ser verificada como una verdad, y además, repetible cuantas veces lo desees para obtener un resultado satisfactorio, también se le puede denominar “sabiduría”. Por lo tanto, sabiduría no es conocimiento, es una habilidad que se logra con práctica.

¿Volviendo a nuestra analogía, cual es la diferencia entre los indios y tú? “Que ellos no saben lo que yo sé.”

En otras palabras que están manejando información diferente cada uno. Que con esa información establecen una forma de comportamiento.

La tuya está basada en información comprobada, lo que te genera tranquilidad, porque comprendes lo que está pasando. La de ellos está basada en creencias, lo que trae angustia, sufrimiento, pues no hay comprensión de la situación. ¿Estas de acuerdo?

“Totalmente.”

Entonces lo que nosotros pensemos rige nuestra forma de actuar. Mira que el evento es uno solo, cayó un rayo, pero existen dos percepciones totalmente diferentes de esa realidad. La tuya, que es tranquilidad, comprensión, y la de ellos, que es miedo, terror, sufrimiento.

Supongamos que tú te llevas un indio para la ciudad, lo educas en un colegio, luego universidad, y termina siendo un excelente físico, y regresas con el después de muchos años a la tribu.

Y de nuevo sucede el evento. Otra tormenta, otro rayo en la montaña cercana. Todos salen corriendo, ¿menos quienes?

“El indio que fue a la ciudad conmigo y yo.”
¿Por qué?
“Lógico, el ya tiene la información que yo tengo.”

Extraño, la realidad no cambió, pues cayó un rayo, pero años atrás, ese indio lloró, suplicó, sufrió, y hoy mira a sus compañeros impresionado por su forma de actuar. Que cambió, ¿el evento del rayo?, ¿o la información que él tenía?

“Lógico, fue su información lo que lo llevo a actuar de una forma diferente.”

Concluyendo, la realidad es neutra, somos nosotros los que la clasificamos de “buena” o “mala” de acuerdo a nuestras “creencias” o “conocimientos”, determinando la forma de actuar ante la vida. Con eso queda demostrado, que el cambio no se realiza afuera para cambiar nuestra realidad. El indio preparado no tuvo que ir a impedir el rayo para evitar un sufrimiento, realizó un cambio interno de comprensión para eliminar el sufrimiento. El cambio no fue afuera, fue adentro.

Ahora trabajemos sobre el tema del “bien” y del “mal”. Sigamos suponiendo, pensemos que los indios ante esa situación, piensan que la solución es realizar un sacrificio a ese Dios, para evitar los rayos. Y tienen la creencia, de que si sacrifican al niño más pequeño de todos calman a su Dios y evitan que toda la tribu desaparezca.

Tu estas ahí viendo eso, ¿permitirías esa situación?

“Nunca, pues cometerían un asesinato, menos contra un niño.”

¿Pero si ellos ven en eso la solución a su problema?

“¡Pero si no hay ningún problema, es solo un rayo!”

Pero para ellos no es un rayo, es una amenaza total contra todos, pues tienen a un Dios todo poderoso furioso con ellos.

“Pero están equivocados, están actuando mal.”

Perfecto, sigamos con nuestro ejemplo. Supongamos que tú tienes un arma, y ellos insisten en seguir adelante con su sacrificio, inclusive, ves que lo están disfrutando, pues ven que se van a solucionar todos sus problemas. ¿Tu qué haces?

“Si me toca utilizar el arma, lo haría, para salvar a ese niño de esos locos.”

¿Pero si ellos están convencidos de lo que están haciendo?

“Pero están equivocados.”

O sea que ellos están equivocados y tú tienes la razón. Esa “razón” justifica que tu puedes utilizar el arma para salvar al niño.

“Claro, para salvar esa vida.”

Si tú utilizas el arma, y terminas matando a cinco indios para salvar al niño, mientras que los otros salen corriendo del susto, ¿te sentirías bien?

“Logre salvar la vida del niño.”
¡Pero acabaste con la vida de cinco personas, eso es más que una! “Pero eran unos asesinos”
Ok, ellos eran “malos” y tú “bueno”.
“En este caso tengo que decir que si.”

Miremos la situación de “ellos”. Si durante muchas generaciones se han transmitido la creencia de que están dominados por un Dios fuerte, que requiere obediencia, sacrificios, y que ha cambio de ellos, les permite llevar una vida en este planeta. De que cada cierto tiempo, ese Dios, a pesar de su obediencia, se enfurece y manda rayos como muestra de su poder, y que para calmarlo, tienen que realizar un sacrificio extremo, matando al menor de la tribu en muestra de amor. Inclusive, que los papas de ese niño, consideran que es un honor realizarlo, pues su familia podrá disfrutar del respeto por siempre, pues por medio de ellos se logró la continuidad de su especie. Recuerda que estamos hablando de una tribu que no conoce el mundo, piensan que son los únicos seres humanos.

¿Aun así piensas que están haciendo algo “malo”? “Bueno…pues no, pero matar a un niño no puede ser “bueno””

Para ellos sí, y no olvides que tú actúas según la información que tienes, eso te lo demostré anteriormente.

“Ok, comienza a tener lógica.”

De ahí se desprende una frase de sabios que dice “Cada quien hace lo mejor que puede con la información que tiene”. ¿Alcanzas a entender el fondo de esta frase?

“Increíble.”

Por esta razón, el no aceptar como actúan los demás, más bien, por no entender, se han ocasionado todas las guerras de la historia. El mundo occidental ha utilizado dos palabras como lanza de batalla, “libertad” y “civilización”, y el que no esté con ellos, son “barbaros”. Así ha ocurrido desde Egipto, inclusive hoy, con la información que tenemos, Bush la utilizó en su guerra de Irak, pues iba en defensa de la “libertad”, y es tanto el poder de la información, que uno hasta lo cree cierto.

De ahí puedes comenzar a comprender porque un musulmán decide sacrificarse en una guerra, ¿Sera que es loco? ¿O será que tiene una información diferente a la de nosotros?

“Como los indios, información diferente.”
Cuando entiendes eso, cuando lo comprendes, es casi imposible tener un conflicto. Por lo tanto no existe el “bien” y el “mal”, solamente informaciones diferentes.

O en otras palabras, niveles diferentes de información. Para dar otro ejemplo, imaginemos dos niños pequeños que estén jugando, de pronto, uno de ellos le pega al otro, y luego ese otro le responde, teniendo como consecuencia dos niños llorando.

¿Puedes calificar de “malos” a esos niños?

“Nunca”.

Pero tú nunca actuarias así, ¿Por qué?

“Porque yo sé que no es la forma correcta, pues en la medida que yo agredo a alguien, ese alguien terminara agrediéndome, entonces obtendré un resultado malo.”

¿Pero entonces porque el niño actúa así?

“Porque no sabe, está aprendiendo.”

Correcto, en otras palabras él no tiene una información que tú ya tienes y que la has verificado, esa es la diferencia entre el niño y tú, solo información verificada. Por eso cuando veas a personas que actúan de una forma que para ti no es normal, simplemente están en un nivel inferior o superior a ti en información.

Para terminar e ir llegando al sentido de la analogía, que es tu no comprensión de la forma como tu hermano ha enfrentado la muerte de su hijo.

Volviendo al principio de la historia, ahora tu eres un indio de la tribu, no eres la persona civilizada. Y pasa el evento del rayo en la montaña. Por la información que tienes, reaccionas con temor, miedo, sufrimiento, pues está en riesgo tu vida y la de toda la tribu, pero al lado tuyo esta ese señor extraño, que sigue tranquilo como si nada pasara, ¿Qué pensarías?

“Ya se para dónde vas” ¿Qué pensarías?

“Que es un loco, como no está asustado ante tal situación, que tiene que existir una explicación para tanta tranquilidad, tanta insensibilidad, casi pensar, que no le importa su propia vida ni la de los demás. Es un egoísta.”

Lo mismo que sientes con tu hermano, pues no comprendes su forma de actuar ante la situación de su hijo. Sera que es insensible, loco, o simplemente, ¿Tiene una información que tú no tienes?

¿Quién crees que es el indio? ¿Tu hermano?…. ¿o tu?

¿6 ó 9?

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Elisa es percentil 3 de estatura. Esto quiere decir que si se para al lado de 100 niñas de su edad, sólo 2 serán más bajitas que ella. Esto no sería raro, si su papá y yo no fuéramos altos, pero por nuestra estatura y lo que se supone debería ser su herencia, el médico le mandó una radiografía de las manos.

El hecho es que ayer fuimos a hacerla Tomás, ella y yo. A la salida de la clínica, nos paramos a esperar un taxi en la calle y apareció una señora con un tarro de dulces transparente. Mis hijos obviamente se tiraron en plancha y la señora empezó a explicarme porqué debía comprarle alguno. Yo impulsivamente dije que no. Traté de explicarles a mis hijos que ya habíamos tomado el algo, que debía guardar la plata para pagar el taxi de regreso, que encima de eso ya me tocaba ir a pagar un platal por la batería del carro y que por si fuera poco ya en la radiografía le habían regalado colombina a cada uno. Pero ellos insistían y la señora insistía, hasta que yo dije simplemente NO. Entonces la señora sacó una gomita del tarro y se la regaló a Tomás. Sonrió y desapareció. Mi hijo estaba feliz y estaba intentando abrirla, por lo que me tuve que agachar y mirarlo a los ojos para hablarle bajito sin que nadie nos oyera:

  • Tú te acuerdas de la bruja de Blanca Nieves?- le pregunté.
  • Si, mamá.
  • ¿Te acuerdas que le regaló una manzana a Blanca Nieves?
  • Mmm
  • ¿Me puedes contar qué le pasó a Blanca Nieves cuando se comió esa manzana?
  • Se desmayó- respondió Tomás.

Entonces aproveché para repetirle una vez más que JAMÁS deberían recibirle NADA  ningún desconocido y menos en la calle y menos que menos llevárselo a la boca.

  • ¿Entonces ella es una bruja mami?
  • No mi amor, no sé si es una bruja, pero yo no la conozco y no sé porqué te regaló un dulce si yo ya había dicho que no.

Para ese entonces, Tomás ya me había entregado la gomita voluntariamente para que yo la botara y yo estaba contenta de haber tenido la oportunidad de enseñarle con un buen ejemplo, al frente de mis ojos, la frase que creo haber oído más de mis papás: “nunca recibas nada de personas extrañas.”

Pero entonces el resto del día me quedé pensando en si había hecho bien o mal y trataba de justificarme pensando que ni en Finlandia una mamá permitiría a su hijo comer esa gomita, ahora ni qué pensarlo en Medellín. Pero al mismo tiempo recordé una conversación que tuvimos Tomás y yo hace un par de semanas. Mi hijo mayor, a sus 4 años, es un pequeño filósofo existencialista, que todo lo analiza, que todo lo piensa, que todo lo pregunta. El niño que jamás se contentará con un SI o un NO si no trae una explicación que él sienta suficiente.

  • Mami: ¿la gente mala existe?
  • Claro que existe mi amor… No mentiras no existe. Todos son buenos pero a veces hacen cosas malas. Mmmmm… Bueno no, si hay algunos malos, pero depronto quieren ser buenos sino que no son capaces.

Yo le salí con la explicación más incoherente del mundo y no sé sinceramente esa vez porqué me la aceptó, pero fue a mí a la que me dejó confundida, porque llevo mucho tiempo luchando con mi propia porción de maldad y queriendo ser lo más buena posible y sé muy bien, que si para nosotros la de ayer era la bruja de Blanca Nieves, para ella, yo soy la madrastra odiosa y amargada que no le compra un dulce de menos de mil pesos a su hijo.

Hace mucho tiempo sé y pienso que la maldad es un concepto relativo dependiendo de quién cuente la historia y sobre todo del lugar donde estaba parado el testigo cuando ocurrieron los hechos.

Y yo le quiero enseñar a mis hijos que la vida no es blanca o negra, que es más que todo gris y que la mayoría de las cosas que nos pasen en la vida no van a ser sencillamente calificadas como buenas o malas, positivas o negativas. También quiero enseñarles a que confíen en la gente, pero no ciegamente. Yo quiero que ellos sepan que generalizar es muy cómodo y las reglas generales nos facilitan la vida. Que sería más fácil hacerles entender que “todos los desconocidos son potencialmente malos”, pero también es mi deber que ellos aprendan a usar su intuición, su observación y su discernimiento.

Y finalmente quedé pensando quién es esa persona a la que llamamos mala y quién la que llamamos buena, solo por dar una definición con la que pueda inspirarlos a buscar su propio lado amoroso, “bondadoso”.

Y entonces me salió la siguiente conclusión

LA GENTE actúa MAL cuando vive principalmente por sí misma. Por su felicidad. Por su bienestar, por su salvación… y poco le importan los otros.

LA GENTE actúa BIEN, cuando cuida de sí misma, pero piensa en los demás: en su felicidad, en su bienestar, en su salvación… Le importan mucho los otros.

Y cada día de la vida podemos decidir si queremos ser del grupo 1 o del grupo 2, deseando que los días en los que actuemos como “malos” o “egoístas”, no nos cojan en un mal momento y nos marquen para siempre. Que siempre tengamos la oportunidad para resarcirnos, corregirnos y evolucionar.

Esta manía de querer calificarlo todo, alguien nos la tiene que quitar. Yo solo pido poder educar a mis hijos con una mente más amplia que aquella con la que crecí yo, donde la señora de los dulces siempre sería la mala y nosotros las víctimas que nos salvamos de sus oscuras intenciones.

Creo que esa visión no le ayuda a nadie.

Y a mí me interesa que ellos crezcan pensando que este mundo es un lugar esencialmente bueno, con algunas “excepciones”.

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Sanar el cuerpo para sanar el alma

En septiembre de 2010 un tremendo tumor en la cabeza se llevó a uno de mis tíos más amados tan solo 15 días después del diagnóstico. En ese entonces me obsesioné con la salud y leía muchos libros de nutrición, desinotoxicación y alimentación como terapia para sanar enfermedades graves. Ese mismo año, descubrí que tenía tiroiditis de Hashimoto, una enfermedad autoinmune cada vez más común en el mundo, en la que el propio cuerpo crea anticuperos que atacan la toroides hasta destruirla. Una condición que heredé de mi mamá y una larga fila de otras enfermedades autoinmunes en mi familia, me confirmaron mi deseo de seguir aprendiendo. Inlcuso tuve ganas de meterme a estudiar medicina “después de vieja”, pero embarcarme en ese mundo hubiera sido un cambio de rumbo total para mí.

Muy pronto me di cuenta que la sanación dependía de muchas otras cosas, y que desde mi propio trabajo en el mundo del yoga, podía sanar el cuerpo y el alma mía y de muchas personas más.

Desde ese entonces me dedico a hacerlo, con la felicidad de descubrir que cada día hay más herramientas para apoyar procesos integrales en los que el cuerpo se convierte en un vehículo óptimo para transportar el alma a través de la vida.

En el tercer episodio de Abierta Mente les comparto la importancia que tiene para mí sanar primero el cuerpo, para poder sanar el alma.

¡Espero que lo disfruten!

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Acerca de la buena suerte

“Porque hasta para ganarse la lotería, hay que salir a comprarla.”

La buena suerte se me parece a la disciplina y a las ganas de hacer las cosas. Se me parece a la actitud y a la lucha constante para combatir la pereza. La buena suerte nunca llega a tocar la puerta de la casa de quien no ha salido por lo menos a buscarla.

En mi recorrido hacia el mundo del Podcasting, me acompañó todo menos la comúnmente conocida “buena suerte”. Me pasó de todo, tuve cien mil obstáculos y cuando pensé que iba a ser mejor rendirme, quise interpretarlo como “el destino”, y empecé a pensar que “si las cosas no fluían era porque no me convenía”. Todas disculpas infantiles para no seguir luchando. Disculpas porque al fin y al cabo entrar en un nuevo mundo, tiene un grado de dificultad. Y si yo no estaba dispuesta a pasar esos obstáculos, bien podía irme olvidando también de mi sueño. Pero no fue así, y felizmente tuve un ángel cerca que me recordó que probablemente todo lo que estaba pasando no eran sino pruebas para preguntarme qué tantas ganas tenía de iniciar este camino, y qué tanto esfuerzo estaba dispuesta a invertir para lograrlo.

En el segundo capítulo de Abierta Mente les comparto un cuento hermoso acerca de la “mala” y la “buena” suerte y todos esos obstáculos que pasé para poder llegar a grabar mi primer programa.

¡Qué lo disfruten mucho!

… “Y que la buena suerte los acompañe” 🙂

En el siguiente link, puedes oír el capítulo completo:

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Nuevos Comienzos

Les presento con un orgullo infinito, mi nuevo proyecto. Es un regalo de mi parte con tanto amor que podrán sentirlo. Me preparé en un curso exprés de tecnología, que me quitó muchas horas de sueño y me hizo brotar la cara como en mis peores días de adolescencia. Se me metió entre ceja y ceja que lanzaría hoy 1 DE AGOSTO mi Podcast y apenas ayer recibí la aceptación por parte de iTunes. Fue una felicidad semejante a la de recibir un diploma. Sé que hacer parte del mundo de las comunicaciones es un privilegio y estoy lista para aprovecharlo!

Para este primer episodio, les presento “Nuevos Comienzos”. Acerca de cómo empezar en este mundo de la espiritualidad, la autoyuda y el crecimiento personal. He sentido a través de Yoga al Alma, que hay muchas personas llenas de ganas de vivir un cambio, pero que no encuentran la motivación o las herramientas para hacerlo.

El episodio no es perfecto, tiene errores que quise corregir, mi juez interno es implacable y lo quiso grabar mil veces. Pero ya entendí que lo más importante es lanzarme, coger experiencia, oír y leer su retroalimentación. Y mi micrófono y yo estamos absolutamente listos para grabar muchos capítulos más llenos de contenido, entrevistas y respuestas para ustedes.

Así como la página de Instagram son vivencias diarias, y esta página web es profundización e intimidad, quiero que el podcast sean casi talleres virtuales: conversaciones íntimas y herramientas prácticas para la vida.

Por lo pronto yo estoy enamorada de mi micrófono. Estoy feliz de pasar ese tiempo encerrada en el vestier en busca de un espacio hermético y silencioso. Me gusta imaginarlos del otro lado y me fascina reencontrarme con mi carrera de comunicadora.

Con este nuevo proyecto celebro mi aniversario número 11 como profesora de yoga. el 1 de agosto de 2007 emprendí el mejor camino de mi vida porque gracias a él, hoy soy mejor mujer, mejor esposa, hija y mamá. Cada logro en mi vida personal, es un aliciente para levantarme cada día a desempeñar todos los roles que he decidido ser. Siempre seré una convencida de que este mundo necesita más gente feliz y realizada: tan llena de sí misma que no necesite “robar” nada de los demás.

Sin más rodeos, aquí los dejo con Abierta Mente: Conversaciones con Yoga Al Alma. Que lo disfruten tanto como yo.

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¡NAMASTE!

No hemos salido de ningún conflicto. La guerra la llevamos por dentro.

Japón había metido gol. Eran las 7:04 AM y toda Colombia estaba helada y desconcertada porque además ya éramos solo 10 en el equipo. En la W, Alberto Casas Santamaría, pedía “un lamparazo”. “Muy temprano y en horas y espacios laborales”. Sin embargo no lo juzgué raro: estamos acostumbrados a que en su emisora constantemente se pida un “lamparazo” y hasta se acompañe con el audio de dos hielos cayendo ruidosamente en la copa. No lo juzgué raro a pesar de que en esta casa el trago se envejece en la alacena sin ser consumido.

Dos horas después estábamos convertidos en parias de la sociedad. Si yo con las bases espirituales que tengo, he estado a punto de romperme por dentro, no me quiero imaginar lo que sentiría un adolescente, o alguien con una lucha interna de esas bien tenaces que a todos nos pasan a veces en la vida. Empecé a repetirme sin convicción como un mantra “sé muy bien quiénes somos. Lo que digan de nosotros no nos puede dañar”. Me paré en el ojo del huracán a esperar que todo terminara y la serenidad llegara a ayudarme a pensar otra vez con claridad.

Este nuevo condicionamiento me cayó, por fortuna, en una de las épocas más estables y bonitas de mi vida. Pero si alguien, a sus 16 años o en medio de una depresión hubiera decidido que no valía la pena vivir más, seguramente al día siguiente el tema del día hubiera sido: “no era para tanto”.

El mundo puede quitarle todo a un ser humano, a no ser de que tenga absoluta claridad de quién es por dentro.

No comulgo con esta práctica despiadada y frecuente de lanzar a una persona con su cara y su biografía a una jauría sedienta de odio. Y luego avivar la hoguera con la irresponsabilidad de los líderes de opinión de este país, enardecidos dando cátedra de moral desde bocas y dedos que han cometido errores semejantes. Nuestra sociedad goza con el payaso de turno. Lo destruye y le quita su honra, su valía y su oportunidad de resarcirse, cuando en el momento más desafortunado de su vida, fue grabado por compatriotas “NO POR AMIGOS”, que en medio de una tribuna y el calor colectivo, se abrazaban como conocidos de siempre y decidían que era gracioso compartirlo. Y lo compartieron con un país que estaba furioso por un partido que Colombia perdía. Y lo multiplicaron algunos por considerarlo gracioso también. Más tarde todos lo enviaban con su propio comentario editorial, para aprovechar al “nuevo Don José” y purgar en él un poco de su rabia. Desde el estadio de Saransk también compartieron otros vídeos. En uno de ellos, Colombia metía un golazo, histórico, el primero en un mundial de ser de tiro directo y pasar por debajo de la barrera, un vídeo en el que se veía como temblaba la tribuna con la furia de abrazos entre desconocidos de camiseta amarilla. A mí se me pararon los pelos al verlo. Sin embargo este vídeo no mereció ser difundido.

Cuando habían pasado 24 horas, ya Caracol estaba contando un poco más de sus vidas. Había descubierto en un “extenuante trabajo periodístico”, sus colegios, trabajos, profesiones y membresías. Algunos perdían su trabajo y el circo romano estaba un poco más contento al ver a su presa de rodillas.

Y entonces empieza el miedo. Siente que le respiran encima y que lo único que falta es que venga el tribunal de la inquisición a tocar la puerta de la casa.  ¿Y si aparecen las caras de nosotros y nuestros hijos? ¿Será un buen día para salir a mercar? ¿Mañana tendrán trabajo?

Recuerdo hace muchos años en el colegio, un par de niñas que iban al menos 6 años más adelante. Las pararon en medio del auditorio a contar a todo el bachillerato cómo habían robado una camiseta verde durante un viaje de intercambio en Kansas. Debían repetir porqué habían cometido su error y porqué invitaban a no hacerlo. Crecí sin saber sus nombres. Solo hablábamos de “las que robaron en Kansas”. Y más tarde cuando las conocí socialmente, y tuve la oportunidad de saber quiénes eran realmente, y deseé no haberlas conocido antes por su peor momento, sino por lo que realmente eran.

Afortunadas ellas que vivieron su peor día, en una época en la que todavía era posible equivocarse sin ser linchado socialmente. Acabado. Escupido y pisoteado.

Espero que mis hijos estén aún a tiempo de tener su adolescencia en medio de un ambiente donde los errores se paguen de una manera justa y se regale la oportunidad de demostrar que somos mucho más que todos esos momentos patéticos. De esos errores gigantes y vergonzosos. De esas metidas de pata tremendas. De esos descentramientos colectivos. De las estupideces que hacemos cuando estamos entre amigos y volvemos a tener 15 años. Que podemos resarcirnos con altura y sin miedo por nuestra propia vida. No vaya a ser que un loco sediento de despojarse de su ira interna, decida acabarnos con la nueva arma de destrucción masiva.

Lo que más temo hoy en la vida es a las redes sociales y a quienes teclean tras ellas sin pensar, acabando con tanta gente.