Pedir disculpas por ser quien soy

Acerca del acento lastimero, la envidia y las malas energías.

Nuestro lugar presente solo tiene que ver con aquel camino que hemos recorrido. El nivel de claridad que hemos alcanzado, también. Cada persona hace lo mejor que puede con la información que tiene. Por eso es tan injusto e ingrato juzgar el camino de los demás, y aún más inútil sentirnos tristes por lo que los demás puedan opinar de nuestro propio camino.

El que hoy otra persona esté en el lugar en el que tu quisieras estar, tampoco agota los cupos del éxito. Tu también puedes estar ahí, y seguro lo estarás en su debido tiempo. Mientras tanto, enfoca tu energía en inspirarte en quienes admiras, no en sentir envidia. La mala energía es veneno para el alma. Entrenarse para alegrarse por las victorias de los demás, sin importar en qué punto del proceso estemos nosotros, también es importante y sobre todo, liberador.

Dicho sea todo esto, todos somos humanos en formación y saber que tenemos emociones nocivas, no nos hace malos, sino que nos confirma todo lo que nos falta por aprender. En mi capítulo de hoy de Abierta Mente, “Pedir disculpas por ser quien soy”, los invito a poner este tema sobre la mesa. Procesar estos temas de manera consciente, nos ayuda a liberarlos y con el tiempo, a resolverlos. Es un tema que siempre me ha inquietado y que me compartió alguien en un mensaje, contándome que le estaba trayendo mucho sufrimiento a su vida e impidiéndole disfrutar.

Ojalá podamos todos aprender a juzgar menos, a aceptar más.

Por aquí va el botón del audio completo del Podcast para este 1 de septiembre.

Y por aquí les dejo también una lectura espectacular que me compartieron en estos días!

Namaste

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ANALOGÍA TRIBU

Por: Juan Esteban Gómez.

Para establecer esta analogía, supongamos que estoy con una persona que no logra comprender la forma de actuar de otra ante un evento fortuito, como por ejemplo, la muerte de un hijo.

Esta persona tiene un hermano al cual recientemente se le murió su hijo, y este hermano ha reaccionado de una manera diferente a la mayoría de las personas. Lo ha tomado con gran calma, con gran paz, pareciera como si el amor por ese hijo no fuera lo suficientemente grande para que le generara esa reacción.

Por lo tanto, esta persona está desconcertada por esta forma de actuar, llegando al punto de sentir rabia, o de buscar medios para justificar esa reacción, tales como decir que seguro ese hijo ocasionaba muchos problemas, entonces fue una solución su muerte.

Entonces decido comenzar la analogía de la siguiente forma:

Supongamos que tu estas en la selva, y te encuentras en medio de una tribu que la conforman unos mil indios.

Esos indios nunca han tenido contacto con el mundo civilizado. Tienen sus propias costumbres y creencias.

Luego de convivir con ellos varios días, te das cuenta que realmente son muy diferentes a nosotros en muchos aspectos, pero que en otros, son muy similares, inclusive, mucho mejores en convivencia, colaboración, etc.

Pero ese día pasa un evento, que para ti es normal pero que para ellos era especial. Comenzó una tormenta muy fuerte cerca de la tribu, y todos comenzaron a estar muy nerviosos. Tú no entendías la razón de tanta inquietud.

De pronto comienza a tronar, y más nerviosos y ansiosos se ponen todos los indios. Comienzan a hablar entre ellos y deciden dirigirse a donde se encuentra el brujo, todos se inclinan ante él y le piden que pare esa tormenta.

En ese momento, se ve desde la tribu un rayo muy fuerte que cae en la cima de una montaña que está cerca. Todos se quedan por un momento quietos, silencio total, y al cabo de unos minutos, todos explotan, comienzan a llorar, a suplicarle al brujo que pare ese evento, que ellos son conscientes que se han equivocado, pero que lo remediarán.

Y en medio de toda esta situación estas tu, sin entender esta forma de actuar, y a la vez, están ellos viendo como tu estas pasivo ante este evento.

¿Por qué estas tu tan tranquilo?
“Porque yo sé que no está pasando nada raro, que solo es un evento natural.” ¿Y porque tu “sabes” eso?

“Porque lo aprendí en el colegio, y lo he visto en televisión, y personalmente. Simplemente es una condensación de energía en las nubes, que termina por generar un rayo que busca la tierra como descarga.”

Entonces estas convencido de que es un evento natural, y no la acción de un Dios que por una venganza está mandando un castigo.

“Totalmente convencido.”
¿Tu “sabes” que es así, o “crees” que es así?
“Se que es así.”
¿Por qué?
“Porque se ha demostrado, inclusive en laboratorios, realizando rayos artificiales.” O sea que “sabes” es porque está comprobado, ¿correcto?
“Así es.”
¿Entonces cual es la diferencia entre “saber” y “creer”?
“No sé.”

Es muy sencilla, “saber” es tener información que ha sido verificada, y que por medio de esa información verificada puedo obtener una resultado satisfactorio de una forma voluntaria, además, repetible cuantas veces lo desee. “Creer” es tener información sin verificar, por eso requiere tener “Fe”. Por medio de una creencia no puedes obtener un resultado satisfactorio de una forma voluntaria, y si por alguna razón logras el resultado satisfactorio, no sabes cómo volverlo a lograr con toda seguridad. En este principio se han basado todos los descubrimientos de la humanidad, realizando prueba y error de ciertos eventos, hasta lograr un resultado repetible. Entonces cuando una información puede ser verificada como una verdad, y además, repetible cuantas veces lo desees para obtener un resultado satisfactorio, también se le puede denominar “sabiduría”. Por lo tanto, sabiduría no es conocimiento, es una habilidad que se logra con práctica.

¿Volviendo a nuestra analogía, cual es la diferencia entre los indios y tú? “Que ellos no saben lo que yo sé.”

En otras palabras que están manejando información diferente cada uno. Que con esa información establecen una forma de comportamiento.

La tuya está basada en información comprobada, lo que te genera tranquilidad, porque comprendes lo que está pasando. La de ellos está basada en creencias, lo que trae angustia, sufrimiento, pues no hay comprensión de la situación. ¿Estas de acuerdo?

“Totalmente.”

Entonces lo que nosotros pensemos rige nuestra forma de actuar. Mira que el evento es uno solo, cayó un rayo, pero existen dos percepciones totalmente diferentes de esa realidad. La tuya, que es tranquilidad, comprensión, y la de ellos, que es miedo, terror, sufrimiento.

Supongamos que tú te llevas un indio para la ciudad, lo educas en un colegio, luego universidad, y termina siendo un excelente físico, y regresas con el después de muchos años a la tribu.

Y de nuevo sucede el evento. Otra tormenta, otro rayo en la montaña cercana. Todos salen corriendo, ¿menos quienes?

“El indio que fue a la ciudad conmigo y yo.”
¿Por qué?
“Lógico, el ya tiene la información que yo tengo.”

Extraño, la realidad no cambió, pues cayó un rayo, pero años atrás, ese indio lloró, suplicó, sufrió, y hoy mira a sus compañeros impresionado por su forma de actuar. Que cambió, ¿el evento del rayo?, ¿o la información que él tenía?

“Lógico, fue su información lo que lo llevo a actuar de una forma diferente.”

Concluyendo, la realidad es neutra, somos nosotros los que la clasificamos de “buena” o “mala” de acuerdo a nuestras “creencias” o “conocimientos”, determinando la forma de actuar ante la vida. Con eso queda demostrado, que el cambio no se realiza afuera para cambiar nuestra realidad. El indio preparado no tuvo que ir a impedir el rayo para evitar un sufrimiento, realizó un cambio interno de comprensión para eliminar el sufrimiento. El cambio no fue afuera, fue adentro.

Ahora trabajemos sobre el tema del “bien” y del “mal”. Sigamos suponiendo, pensemos que los indios ante esa situación, piensan que la solución es realizar un sacrificio a ese Dios, para evitar los rayos. Y tienen la creencia, de que si sacrifican al niño más pequeño de todos calman a su Dios y evitan que toda la tribu desaparezca.

Tu estas ahí viendo eso, ¿permitirías esa situación?

“Nunca, pues cometerían un asesinato, menos contra un niño.”

¿Pero si ellos ven en eso la solución a su problema?

“¡Pero si no hay ningún problema, es solo un rayo!”

Pero para ellos no es un rayo, es una amenaza total contra todos, pues tienen a un Dios todo poderoso furioso con ellos.

“Pero están equivocados, están actuando mal.”

Perfecto, sigamos con nuestro ejemplo. Supongamos que tú tienes un arma, y ellos insisten en seguir adelante con su sacrificio, inclusive, ves que lo están disfrutando, pues ven que se van a solucionar todos sus problemas. ¿Tu qué haces?

“Si me toca utilizar el arma, lo haría, para salvar a ese niño de esos locos.”

¿Pero si ellos están convencidos de lo que están haciendo?

“Pero están equivocados.”

O sea que ellos están equivocados y tú tienes la razón. Esa “razón” justifica que tu puedes utilizar el arma para salvar al niño.

“Claro, para salvar esa vida.”

Si tú utilizas el arma, y terminas matando a cinco indios para salvar al niño, mientras que los otros salen corriendo del susto, ¿te sentirías bien?

“Logre salvar la vida del niño.”
¡Pero acabaste con la vida de cinco personas, eso es más que una! “Pero eran unos asesinos”
Ok, ellos eran “malos” y tú “bueno”.
“En este caso tengo que decir que si.”

Miremos la situación de “ellos”. Si durante muchas generaciones se han transmitido la creencia de que están dominados por un Dios fuerte, que requiere obediencia, sacrificios, y que ha cambio de ellos, les permite llevar una vida en este planeta. De que cada cierto tiempo, ese Dios, a pesar de su obediencia, se enfurece y manda rayos como muestra de su poder, y que para calmarlo, tienen que realizar un sacrificio extremo, matando al menor de la tribu en muestra de amor. Inclusive, que los papas de ese niño, consideran que es un honor realizarlo, pues su familia podrá disfrutar del respeto por siempre, pues por medio de ellos se logró la continuidad de su especie. Recuerda que estamos hablando de una tribu que no conoce el mundo, piensan que son los únicos seres humanos.

¿Aun así piensas que están haciendo algo “malo”? “Bueno…pues no, pero matar a un niño no puede ser “bueno””

Para ellos sí, y no olvides que tú actúas según la información que tienes, eso te lo demostré anteriormente.

“Ok, comienza a tener lógica.”

De ahí se desprende una frase de sabios que dice “Cada quien hace lo mejor que puede con la información que tiene”. ¿Alcanzas a entender el fondo de esta frase?

“Increíble.”

Por esta razón, el no aceptar como actúan los demás, más bien, por no entender, se han ocasionado todas las guerras de la historia. El mundo occidental ha utilizado dos palabras como lanza de batalla, “libertad” y “civilización”, y el que no esté con ellos, son “barbaros”. Así ha ocurrido desde Egipto, inclusive hoy, con la información que tenemos, Bush la utilizó en su guerra de Irak, pues iba en defensa de la “libertad”, y es tanto el poder de la información, que uno hasta lo cree cierto.

De ahí puedes comenzar a comprender porque un musulmán decide sacrificarse en una guerra, ¿Sera que es loco? ¿O será que tiene una información diferente a la de nosotros?

“Como los indios, información diferente.”
Cuando entiendes eso, cuando lo comprendes, es casi imposible tener un conflicto. Por lo tanto no existe el “bien” y el “mal”, solamente informaciones diferentes.

O en otras palabras, niveles diferentes de información. Para dar otro ejemplo, imaginemos dos niños pequeños que estén jugando, de pronto, uno de ellos le pega al otro, y luego ese otro le responde, teniendo como consecuencia dos niños llorando.

¿Puedes calificar de “malos” a esos niños?

“Nunca”.

Pero tú nunca actuarias así, ¿Por qué?

“Porque yo sé que no es la forma correcta, pues en la medida que yo agredo a alguien, ese alguien terminara agrediéndome, entonces obtendré un resultado malo.”

¿Pero entonces porque el niño actúa así?

“Porque no sabe, está aprendiendo.”

Correcto, en otras palabras él no tiene una información que tú ya tienes y que la has verificado, esa es la diferencia entre el niño y tú, solo información verificada. Por eso cuando veas a personas que actúan de una forma que para ti no es normal, simplemente están en un nivel inferior o superior a ti en información.

Para terminar e ir llegando al sentido de la analogía, que es tu no comprensión de la forma como tu hermano ha enfrentado la muerte de su hijo.

Volviendo al principio de la historia, ahora tu eres un indio de la tribu, no eres la persona civilizada. Y pasa el evento del rayo en la montaña. Por la información que tienes, reaccionas con temor, miedo, sufrimiento, pues está en riesgo tu vida y la de toda la tribu, pero al lado tuyo esta ese señor extraño, que sigue tranquilo como si nada pasara, ¿Qué pensarías?

“Ya se para dónde vas” ¿Qué pensarías?

“Que es un loco, como no está asustado ante tal situación, que tiene que existir una explicación para tanta tranquilidad, tanta insensibilidad, casi pensar, que no le importa su propia vida ni la de los demás. Es un egoísta.”

Lo mismo que sientes con tu hermano, pues no comprendes su forma de actuar ante la situación de su hijo. Sera que es insensible, loco, o simplemente, ¿Tiene una información que tú no tienes?

¿Quién crees que es el indio? ¿Tu hermano?…. ¿o tu?

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